
Según el diario Brit
The Guardian, durante los pases en el Reino Unido de
Harry Potter y el prisionero de Azkaban, los acomodadores patrullarán por los pasillos con unas
gafas de visión nocturna entregadas para la ocasión por la distribuidora de la película, Warner Bros, para detectar/neutralizar a cualquier vivo que pretenda grabar en la sala, en lo que un portavoz de la
Cia. compañía definio como "medida disuasoria" contra la piratería.
Siendo de dominio público que el 90% del material pirateado lo ha sido en alguna de las fases de producción o distribución ésta medida, que haría crecer el pelo a
Michel Foucault, se demuestra absurda hasta como medida disuasoria y solo se entiende como un ejercicio gratuito de control por parte de una multinacional
ejercido sobre criaturas en edad escolar, los consumidores "naturales" de un producto como la saga de Harry Potter.
En españa, por otra parte, los periodistas que acudan al pase de prensa de la película de marras
solo deberán pasar por un detector de metales.